Siempre he pensado que mi nombre no es el adecuado,
deberían de llamarme poder de persuasión.
El león que hay en mi centro representa a la bestia que todos llevamos dentro, los
instintos y emociones del ser humano.
Tal como sucede
en esta carta, estas deben ser entendidas y manejadas con consciencia,
claridad, inteligencia y buen tacto.
Si en cambio las reprimes por la fuerza nada se logra.
Lo mejor es la astucia, la habilidad, y sobre todo la
persuasión.
